15 de mayo de 2017

Taller de poesía y movimiento


Gracias a la generosidad de Cristina Fernández (@lamarshiposa), nos hemos acercado a la poesía desde el gesto, la luz y el sonido, a lo largo de un taller de tres sesiones, tres experiencias sensoriales, cuyo eje transversal gira en torno al movimiento. Aunque ha sido una apuesta arriesgada, que hemos llevado a cabo con un grupo de doce alumnos con NEE (Necesidades Educativas Especiales), vale decir que no ha sido una actividad dejada a la improvisación, sino que Cristina planificó muy bien las tareas y juntas consensuamos algunos detalles. ¡Qué fácil ha sido compenetrarnos! ¡Y qué buena respuesta hemos obtenido! El tono exclamativo revela mi entusiasmo por la experiencia, y también el de los chicos, que siguen preguntado si volverá Cristina. 
Este taller se gestó en otro que Cristina dio en la Biblioteca Comarcal de Blanes y al que me apunté atraída por la curiosidad y en el que aprendí muchísimo. El resultado de aquella experiencia y sus investigaciones pueden leer se en un artículo publicado por la Universidad de Cambridge. 
Acabo estos preliminares necesarios para entrar en materia y contaros brevemente en qué ha consistido el taller. Entre lo contado y lo vivido hay una distancia que he querido acortar con las palabras, aunque no sé si lo habré conseguido.

SESIÓN 1: POESÍA Y MOVIMIENTO

DECONSTRUCCIÓN DE UN POEMA. En la primera sesión deconstruimos un poema, cuyas palabras estaban escritas de forma aleatoria en las distintas caras de doce cubos. Los alumnos cogían, por turnos, un cubo y debían ordenar las cajas de manera que el resultado fuera un poema con sentido. En esta actividad, dinámica en su naturaleza, los alumnos ponen en marcha los mecanismos de construcción de frases (coherencia y cohesión) de manera colectiva. Es un juego en el que practican la combinatoria de las piezas lingüísticas en la formación de enunciados con sentido (actualización, concordancia...). También es una práctica en la que adquieren la noción de verso y la libertad que ejerce el poeta a la hora de encajar verso y oración. La división es una cuestión melódica muchas veces y aparentemente arbitraria, pero no es baladí reparar en la relación en la puntuación del verso cuando se lee poesía. Si el poema tiene rima, advierten que esta es el límite del verso, que marca la obligatoriedad de iniciar uno nuevo. 


PALABRAS CON EL CUERPO. Otra actividad consistió en experimentar cómo la palabra convertida en gesto puede transformase, desfigurarse, desdibujarse... y dar lugar a otro signo nuevo, reinventado, original, creativo, al que podemos asignarle simbólicamente un sentido. Es una actividad que permite reflexionar sobre la importancia del signo y su significado, pero también sobre la fiabilidad de la transformación de la información. Y, sensorialmente, permite captar la forma de las letras (curvas, angulosas...). Los alumnos se colocan en fila. El último tiene una letra, sílaba o palabra extraída de un poema que dibuja en la espalda de su compañero. Esta operación la repiten los otros, hasta que el primero debe plasmar en un papel lo que ha interpretado que su compañero le ha dibujado en la espalda. La palabra viaja a través del trazo, y el cuerpo se convierte en el soporte de la traducción, si bien la mente procesa a su manera el recorrido del dedo que se apresta a dibujar la palabra. El resultado es sorprendente. Cuando los alumnos comparan el original y la "traducción" se esfuerzan en dar sentido a los cambios e incluso a hallar el parecido entre el significante y el significado, como ocurrió con la palabra "viento". 



SESIÓN 2: POESÍA Y LUZ

PALABRAS DE LUZ
En esta sesión, la palabra se hizo materia lumínica, por efecto de la técnica del light writing (una modalidad del light painting). Una cámara, anillos de luz, oscuridad y poesía. Esta es la combinación sobre la que trabajamos la escritura colectiva de versos. Y descubrimos la importancia de la dirección del trazo y de la sincronía. Una alumna que faltó a esta sesión preguntó en qué había consistido y un compañero le respondió con estas palabras: escribimos versos en el aire que la luz hizo desaparecer. Y así fue, dimos textura a las palabras, en un ambiente de silencio y oscuridad. La poesía adquirió el volumen y el color que supimos darle. Se impuso por momentos, aunque constatamos su carácter efímero. Te amaba más fue el verso elegido, extraído de un poema de Ernesto Cardenal "Al perderte yo a ti...".


SESIÓN 3: POESÍA Y SONIDO

De la materialización lumínica a la sonora. Para la última sesión, Cristina vino equipada con un "vox looping pedal". Este instrumento permite grabar y superponer efectos a la voz. Enseñó a varios alumnos a manejarlo, mientras los demás se iban pasando el micro para leer fragmentos de un poema. Ellos mismos descartaban o elegían el efecto que mejor encajaba con las palabras del poema. De forma natural estaban midiendo la importancia de los registros vocales en el recitado. Hicimos varias probatinas, pero la sorpresa nos la dio Sofía, una alumna de carácter discreto, muy vergonzosa, pero a la que le gusta mucho cantar. Sofía y yo salimos del aula, donde ella improvisó una adaptación cantada del poema. En varios minutos había dado con el tono. Volvimos al aula y pedimos silencio para que pudiera interpretarla. Su versión a capella nos dejó sin palabras. Fue la prueba que necesitábamos para convencerlos de que, en poesía, la voz se alía con la palabra para construir el significado del poema. Os invito a escucharla.


Fueron tres sesiones en las que vivimos otras formas de acercarnos a la poesía que necesitan de alguien como Cristina para llevarlas a la práctica. Con mi agradecimiento, acabo esta nota que tanto esperaba Cristina y que sé que leerá.

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Acceso al álbum completo 
Más tarde descubrimos otras versiones del poema: 
"Al perderte yo a ti..." por Hernaldo Zúñiga
"Al perderte yo a ti..." por Luis Enrique Mejía Godoy

23 de abril de 2017

Día del libro'17: de personajes secundarios (un reto) y novelas dibujadas

Con motivo del Día del Libro, traigo a colación dos notas librescas:


NOTA 1) Un reto:#misecundariofavorito  

A los secundarios del cine se les tiene en buen lugar, ¿por qué no a los literarios? Con este pensamiento, escribí a Mercedes Ruiz (@londones) y le propuse la idea de animar a los lectores a difundir en las redes el personaje secundario favorito. Y, en mi propuesta, iba mi elección:

El 23 de abril es una fecha indisociable de la figura de Cervantes, por ello, traigo a colación a uno de mis secundarios favoritos. Es un personaje del Quijote, amigo del protagonista. ¿Adivináis? No es ni el cura, ni el barbero. Es el bachiller Sansón Carrasco, un personaje que es uno y tres a la vez (una trinidad literaria, se entiende). Disfrazado de caballero intenta abatir a Don Quijote infructuosamente en dos ocasiones. En una de ellas bajo la apariencia del Señor de los Espejos (2ª parte. Capítulo XVI), y en la otra, como el Señor del Bosque (2º parte. Capítulo XIII). Será en la batalla final, en la playa de Barcelona cuando, transformado en el Caballero de la Blanca Luna, venza al Caballero de la Triste Figura. Es un secundario al que Cervantes carga con la responsabilidad de derrotar a Don Quijote y conseguir que emprenda el regreso a su aldea (y a la cordura), poco antes de morir. 
No me cabe ninguna duda de que el bachiller merece un lugar de honor en la nómina de secundarios. Aunque también incluiría a muchos otros: Boo Radley de Matar un ruiseñor (Harper Lee), Ángela Vicario de Crónica de una muerte anunciada (G. García Márquez), Biff, el hijo de Willy Loman en Muerte de un viajante (Arthur Miller), las hermanas Garmendia de Estrella distante (R. Bolaño), la abuela Quarantotto de Verde agua (Marisa Madieri) y a Francisco Rico, el insigne hispanista, convertido en secundario en varias novelas de Javier Marías.


Si te animas a reivindicar a un secundario, puedes dejar un comentario o bien tuitear con el hastag
 

NOTA 2)  DIBUJANDO UNA NOVELA                               

Animada por las iniciativas del equipo de #Dibújamelas, he ido participando en varios de sus retos (Garabatemberedusueños) y también me he iniciado con los esquemas visuales. En este proceso de aprendizaje en el que estoy inmersa, me he atrevido con un desafío mayor: dibujar una novela. Aunque sin pretensiones. 
Como muchos sabéis, modero un club de lectura con alumnos de Segundo Ciclo de ESO y bachillerato. En cada reunión, busco sorprenderlos con alguna novedad (a veces, es solo un pequeño detalle). La anterior tertulia giró en torno a Crónica de una muerte anunciada de G. García Márquez. Mientras releía el libro, días antes de la cita, se me ocurrió que sería una buena idea hacer una versión dibujada. Al principio mi intención era dibujar algunos elementos simbólicos (los cuchillos, las cartas, el buque), a modo de baraja, para que sirvieran de motivación para el comentario; pero, finalmente la idea se transformó en un resumen visual de toda la novela. La disposición de los dibujos sigue el orden argumental, aunque he colocado una cita en el centro de cada lámina que, separada por una línea de puntos, sintetiza muy bien lo que se relata en cada una de las partes del libro. Hice tres juegos de láminas, los encuaderné a modo de libro y los sorteé entre los asistentes, aunque, días más tarde, entregué una copia para cada uno, porque así me lo pidieron ;-). 




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11 de abril de 2017

Encuentros epistolares (una actividad intergeneracional)

Afortunadamente, la inactividad del blog no se corresponde con la realidad. Lo cierto es que me falta tiempo para actualizar este diario, porque es más imperioso preparar clases e incluso completar la obligada y enojosa burocracia de la que es difícil zafarse (programaciones, balances, modelos de pruebas...) que registrar en el blog el día a día docente. El caso es que hoy he encontrado tiempo para contar el desarrollo del proyecto de escritura que hemos realizado en 2º de ESO a lo largo de este trimestre y que culminó el pasado día 4 de abril.

El proyecto se titula Encuentros epistolares (1) y es una actividad intergeneracional que hemos realizado con la ayuda de voluntarios del Casal de la Gent Gran Benet Ribas de Blanes, con el objetivo de poner en contacto, por carta manuscrita, a los alumnos con los ancianos. Fue una idea que me asaltó a finales del primer trimestre, cuando descubrí el apego que muchos de ellos tienen hacia sus mayores. La tertulia familiar vino a confirmar mis sospechas, así que me puse en contacto con la responsable del Casal y le expuse la idea. Solo hacían falta 12 personas dispuestas a cartearse con 12 jóvenes. Y así se puso en marcha el engranaje, sin que los alumnos supieran nada todavía. Tenía que buscar la manera de encajarlo con la programación y también debía hallar la forma de explicárselo a los alumnos. Lo primero fue sencillo, porque usaría como motivación uno de los textos elegidos para debatir en clase, un artículo que plantea la distancia que impone el uso de la tecnología entre jóvenes y mayores. Lo segundo fue más fácil todavía: se lo conté por carta. Escribí una carta común, hice copias manuscritas y las introduje en sobres individuales, para que cada uno tuviera la suya, y las mandé todas juntas a la dirección del centro. No dije nada del proyecto hasta que llegó el sobre, lo abrieron y descubrieron de qué se trataba. Fue un momento de emoción máxima, el primero, porque luego se han sucedido otros cada vez más intensos (como puede verse en la galería de fotos).
Tras la lectura del texto de motivación y la recepción del sobre sorpresa, iniciamos el proceso de lectura de varios modelos de cartas para extraer sus características y así poder abordar la escritura de la carta con un mayor conocimiento del género textual. El siguiente guion recoge las fases del proceso:
  1. MODELOS: Lectura y análisis de varios modelos de carta. 
  2. CARTAS DE IDA: Lluvia de ideas para definir el contenido de las cartas. 
  3. Escritura de un primer borrador 
    Revisión y redacción expandida del borrador inicial
    Lectura colectiva de las cartas
    Revisión grupal y redacción definitiva. Escritura a limpio de la carta (papel y sobre).
    Envío postal 
  4. CARTAS de VUELTA: Recepción y lectura colectiva de las cartas de los abuelos.
  5. ¿QUIÉN ES QUIÉN?: Encuentro presencial. 
Las direcciones de destino de las cartas fueron las de los centros participantes: el INS Serrallarga y el CGG Benet Ribas. Las cartas -cada una en su propio sobre- se mandaron todas juntas en un sobre a la dirección de destino. De esta forma los destinatarios pudieron compartir la emoción de recibirlas el mismo día, leerlas y poder comentar en grupo el contenido de las mismas. 


Ni el guion, ni la descripción del proceso son suficientes para describir lo que ha supuesto el proyecto para este grupo de alumnos, que siguen una adaptación curricular en las materias instrumentales, alumnos a los que les cuesta aceptar su caligrafía (de trazo inseguro), para los que escribir es una tarea ardua que se les resiste. A pesar de sus miedos, de la vergüenza de escribir a mayores de quienes solo conocían el nombre de pila, a pesar de eso, las cartas que han escrito son maravillosas. Y lo son también las cartas que recibieron como respuesta, de las que podéis leer los fragmentos que seleccionamos para comentar el día del Encuentro. 






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(1) Costó decidir el título, porque había otros que también nos gustaban: Acuse de recibo, Correspondencias, Caligracartas, ¿Ha venido el cartero?...

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                             Esquema visual de la carta

22 de enero de 2017

De tertulia con... las tías, la vecina y la madre




Esta semana hemos tenido la suerte de celebrar una tertulia con madres. Es una actividad que vengo realizando desde hace años y siempre ha sido muy satisfactoria (ver 2007 y 2012). 

Este curso no sabía si iba a proponerla. Tenía mis miedos, porque los alumnos de 2º de ESO que me asignaron tienen todos un PI (Plan Individualizado) y son neolectores. Por suerte no son absentistas, y sí muy moviditos. Mi primer reto ha sido calmar sus prontos (su genio, sus idas y venidas por el aula, sus impulsos) y cohesionar al grupo, convencerlos de que sumando esfuerzos (y sobre todo ayudándose) pueden lograr sus propósitos. No me han defraudado. Aunque ha habido momentos de tensión, también han tenido muchas muestras de afecto. Hemos trabajado en varios miniproyectos, que ya son un clásico (la lengua y yo, las lenguas del instituto) y en otros de reciente creación (las legumbres, dibujando charlas...) y próximamente, dadas las circunstancias, empezaremos con #refugiados. Hasta ahora, su respuesta ha sido siempre positiva. 

Al volver de vacaciones, les hablé de la posibilidad de implicar a las familias en la lectura de la antología de cuentos que estábamos leyendo, La bruja de abril de Ray Bradbury. Preparé una carta de invitación y la respuesta fue inmediata. ¡Iban a venir...! ¡Y vinieron las tías de una alumna y la madre de otro. La abuela y la madre de un alumno que habían confirmado su asistencia finalmente no pudieron acudir por un contratiempo familiar, pero como se leyeron el libro con la vecina, esta fue quien nos visitó. Un alumno me dijo que su abuela no podría venir, pero que tampoco sabía leer, por ello grabé el audio para que pudiera escuchar el cuento que más le gustó a su nieto. Y el tío de otro alumno también tuvo el interés de escuchar el audiocuento "La sabana". De hecho, este relato fue el que centró el interés de la conversación, en la que salieron a la luz temas de mucho interés: la influencia de la tecnología en nuestras vidas, la educación de los padres, el afecto, la violencia...

A pesar de que la gripe impidió que estuvieran todos (faltaron 3), el resto ya se ha encargado de contarles la experiencia y no se cansan de preguntarme cuándo podrán venir sus madres. Al día siguiente, hicimos la valoración. Improvisé el perfil de un libro en la pizarra y ellos fueron escribiendo mensajes en post-it de colores. Por fin, hemos roto los muros del aula, como dice uno de los mensajes. Un edusueño más. 



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29 de diciembre de 2016

Twitter, metrópolis de proyectos
#dibújamelas

Cuando está a punto de consumarse el año en que se cumple el décimo aniversario del nacimiento de Twitter, he aquí unas pinceladas de reflexión sobre esta red social. 

Twitter irrumpió en el escenario digital en un momento en que los blogs ejercían la hegemonía de los nuevos hábitos de comunicación en la Red. Pero los blogs, mayoritariamente los individuales, dibujan un espacio de estructura vertical en el que la conversación a través de los comentarios se supedita a la palabra del autor. El blog se parece así a una habitación personal o salita de estar con la puerta siempre abierta a los invitados, un lugar de conversación pausada, visitable y revisitable a voluntad. A través de los blogs se derribaron fronteras físicas y se empezó a dibujar una nueva geografía educativa. Los docentes se abrían a la aventura de contar sus experiencias de aula y a la de unirse para llevar a cabo actividades conjuntamente, cada uno en su entorno, cada uno dentro de sus posibilidades. En esta etapa digital -ya prehistórica-, mi recuerdo se traslada a “Jazz y literatura”, un post audiovisual creado colaborativamente y que fue semilla de otros proyectos posteriores. Estoy hablando del primer lustro de siglo, cuando el flujo comunicativo circulaba por las entretelas de los RSS a un ritmo que juzgábamos agitado, precipitado e inabarcable. Entonces, no intuíamos lo que estaba por venir. No imaginábamos lo que la tecnología iba a brindarnos y que los nuevos escenarios iban a acrecentar las posibilidades de establecer lazos y de dar rienda suelta a nuevos proyectos.

Y en 2006 llegó Twitter. Y con él los cantos apocalípticos sobre la muerte de los blogs, una muerte anunciada, pero nunca consumada. Los blogs resisten el envite de las redes y conviven con Twitter, porque ambos constituyen habitáculos distintos de un mismo escenario digital (y además está Facebook, Instagram...). Quienes transitan por estos ecosistemas conocen bien sus diferencias. Twitter es grande y es pequeño a la vez. Su pequeñez se reduce a la limitada extensión de sus mensajes, pero años después de su irrupción, es dable afirmar que su grandeza no se explica ni en 140 caracteres, ni en 280. Probemos con el cuádruple: 560.

Twitter es como una ciudad digital en la que transitamos en calidad de lo que somos, esto es, docentes. Ocupamos un amplio sector de esta polis y nuestros mensajes ruedan bajo la insignia de la generosidad y la cooperación. Es fácil encontrar cobijo inter pares y, una vez dentro, recorrer los pasillos de las conversaciones. Un tuit es, muchas veces, un suspiro, un desahogo sentimental o intelectual, un trampolín a una información y, cuando el pasillo desemboca en estancia, un tuit es una llamada a colaborar, una apelación a participar en algún proyecto. En el momento en que esto ocurre, se abren puertas y ventanas a nuevas ideas, se estrechan vínculos profesionales y el eco multiplicador de sumar esfuerzos se expande como mancha de aceite en las aulas.

Actualmente, usamos Twitter como centro de operaciones de una nueva forma de convivencia, y lo que es más importante, de una nueva forma de entender la educación, más abierta y participativa. Twitter acrecienta nuestros impulsos nómadas y de tuit en tuit, de seguidor en seguidor nos convertimos en viajeros digitales en busca de nuevas ideas, recursos, enfoques y metodologías. Empezamos el viaje asomándonos a la cuneta (#todostuvimosuncomienzo), luego vislumbramos los colores de la carretera (TL), hasta que decidimos pisar el asfalto y empezar a movernos por los paisajes de esta ciudad infinita, donde se desdibujan las coordenadas físico-temporales, una ciudad en permanente vigilia.

Hace tiempo que superamos la etapa de aproximación y exploración de este nuevo territorio, hoy el suelo educativo de Twitter está compuesto de una materia que propicia la experimentación. En esta metrópolis digital hemos visto fecundar muchos proyectos al abrigo de tuitconversaciones, DM y favoritos, proyectos que encuentran en los RT el abono necesario para asegurar su expansión, permanencia y visibilidad. Hay muchos ejemplos, pero hoy es el turno de Dibújamelas, un proyecto que promueve el pensamiento visual en todos los ámbitos de aprendizaje. Hace algún tiempo que sentí la llamada del  No sé dibujar... ¿y qué? y, no sin cierto temor, me lancé a esbozar algunas ideas. Y este mes he participado en #garabatember2016. No ha resultado fácil Día a día, garabato a garabato, he aprendido a mirar, a colorear... a dibujar. Ha sido un ejercicio de creatividad que agradezco sobremanera haber conocido a través de Twitter. 

Iniciativas colaborativas como esta recorren Twitter de un modo vertiginoso y, aunque nos gustaría, es imposible apuntarse a todas. Pero es muy cierto que en la atmósfera de Twitter se derrama el pálpito de una generación de profesores dispuestos a hacer de esta red un instrumento de aprendizaje.

¡Feliz 2017, felices proyectos por venir!

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